La importancia de la ergonomía en una silla de oficina

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A sabiendas de que no es un deporte de riesgo, trabajar en una oficina también implica una serie de dolencias, tanto en la columna vertebral, la zona lumbar, los brazos o las piernas. Por lo tanto, a fin de evitar un agravamiento, resulta imprescindible contar con una silla de oficina ergonómica que favorezca una postura cómoda y saludable a la vez.

Ante la variedad de sillas de oficina ergonómicas disponibles actualmente en el mercado, desde spacioveintiuno vamos a analizar en este artículo los atributos que debe reunir una silla que evite tensiones en la zona lumbar, columna vertebral y extremidades.

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Altura del asiento: Debe ser fácilmente adaptable, en función de las necesidades de cada persona. La forma más habitual de hacerlo es a través de una palanca reguladora de ajuste neumático que permita al trabajador tener los pies apoyados en el suelo y, a su vez, que sus piernas hagan un ángulo de 90 grados con sus muslos. Asimismo, la altura del asiento debe permitir que sus brazos queden perfectamente alineados con la mesa, formando otro ángulo recto que favorezca la ergonomía y evite futuras dolencias.

Anchura y profundidad del asiento: Debe tener la anchura y profundidad suficiente para que se pueda sentar cualquier persona. Normalmente, el estándar se encuentra en una horquilla entre 43 y 50 cm de ancho, mientras que en lo que a profundidad se refiere, ha de ser lo suficientemente profundo como para que el trabajador pueda sentarse con su espalda contra el respaldo, dejando unos 5-10 cm entre la parte posterior de la rodilla y el asiento de la silla.

Soporte lumbar: Con total seguridad, esta es la parte más importante de la ergonomía en una silla. La forma de ésta debe adaptarse con exactitud a la curva de la zona lumbar, para así evitar cualquier tipo de sobrecarga y dolencia en esa región. Una silla ergonómica debe tener incorporado un regulador lumbar, tanto en altura como en profundidad, a fin de que cada usuario pueda obtener el ajuste más adecuado para la curva de la zona baja de la espalda.

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Respaldo: El respaldo de una silla de oficina debe ser de 30 a 48 cm de ancho, para lograr una posición confortable y un apoyo total de la espalda del trabajador. Por otro lado, si el respaldo está separado del asiento, debe poder ser ajustado tanto en altura como en ángulo para soportar la curva natural de la columna vertebral. Si por el contrario, está unido, el respaldo debe ser regulable en términos de avance y retroceso, con un mecanismo de bloqueo que haga fija la postura que resulte más cómoda al trabajador.

Material del asiento: La superficie sobre la que el trabajador tiene que sentarse ha de tener el suficiente relleno como para aportar solidez y comodidad a partes iguales. No solo eso sino que también es recomendable optar por una superficie de tela transpirable que una más dura.

Reposabrazos: Los reposabrazos de una silla de oficina es otra de las partes fundamentales en pos de adoptar una posición ergonómica. Estos deben ser ajustables y permitir que las extremidades superiores del trabajador descansen cómodamente y permitan a los hombros estar relajados. Se recomienda que los codos permanezcan apoyados en los reposabrazos mientras se escribe, y forma un ángulo de 90 grados que beneficie la ergonomía y evite molestias.

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