Cómo convertir tu oficina en un espacio saludable y funcional (parte II)

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En el anterior post de esta serie os ofrecimos algunos consejos para amueblar vuestra oficina de cara a que os facilitara el trabajo y además cuidara de vuestra salud. Hoy queremos poner el foco en la decoración, la iluminación y el ambiente. Tres factores esenciales para hacer de cualquier espacio anodino y sin chispa, un hervidero de productividad.

1. Decoración: La decoración de un lugar es en muchas ocasiones el fiel reflejo del carácter de quienes lo habitan. Si bien, lo cierto es que como con la ropa o los coches, el mundo del interiorismo también está sujeto a los vaivenes de la moda. Minimalista, industrial, oriental o nórdico son solo algunos de los estilos decorativos que se han colado en los últimos años en los hogares –y cada vez más oficinas– de los españoles.

Decidirse por uno o por otro bien merece un tiempo de reflexión. Y lo que te recomendamos es que analices fríamente cuál es la filosofía de tu empresa y qué imagen quieres proyectar al exterior. Una vez hecho eso, si lo que pretendes transmitir
es sencillez, transparencia o funcionalidad decántate por un estilo minimalista que sepa combinar líneas rectas y haga un uso limitado de los elementos ornamentales. Las paredes desnudas y los colores claros y solidos te ayudaran en esa tarea de convertir tu oficina en un espacio diáfano, alejado del estrés cotidiano.

Si por el contrario, quieres arriesgar más y difundir una imagen más desenfadada, apuesta sin dudarlo por el estilo industrial y su gama de materiales urbanos (metal, madera, ladrillo, vidrio…). Combínalos con armonía y sencillez, aprovechando al máximo la luz natural y los elementos estructurales (columnas, techos, paredes…).

Así mismo, no pierdas de vista otros estilos como el mediterráneo para introducir frescura y calidez a tu entorno de trabajo o incluso el estilo pop para dotarlo de una pincelada de color y vitalidad. Este último incorpora elementos retro, ondulaciones y tapizados que pueden dar un toque muy cool en oficinas que alberguen actividades artísticas o creativas.

2. Iluminación:
La luz es la gran aliada que tienes en tu actividad de diaria . Una buena iluminación de tu área de trabajo conseguirá que seas más productivo y te evitará futuros problemas de visión como la vista cansada.

En términos generales, a la hora de iluminar una estancia deberías tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Utiliza la luz indirecta y la luz difusa para iluminar los puestos de trabajo.
  • Coloca las luminarias en un ángulo siempre superior a 30 grados respecto a la visión horizontal del trabajador (ver Fig. 1)

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Fig. 1: Situación de las luminarias en función del ángulo de visión

  • Apuesta por lámparas de techo de luz fluorescente si quieres una iluminación fría/neutral, o por halógenos si buscas un ambiente más cálido.
  • Aprovecha la luz natural
    siempre que puedas, ya que dotará a tu oficina de mayor amplitud y naturalidad. No obstante, de cara a evitar reflejos o deslumbramientos incorpora stores o cortinas que te permitan regular la cantidad de luz entrante.
  • Evita superficies de trabajo con materiales brillantes, reflectantes o fabricadas en colores oscuros.
  • Para trabajos de precisión (delineante, dibujo técnico…) puedes incorporar una lámpara de mesa que proyecte luz por el lado correcto –costado opuesto a la mano que escribe–.

3. Ambiente: El ambiente de una oficina debe reunir las condiciones de confort adecuadas para garantizar el bienestar de sus trabajadores. Y es que no hay nada mejor que un entorno de trabajo en el que no haga ni frío ni calor, en el que se pueda respirar aire limpio y que además se mantenga libre de contaminación acústica. Para ello, sigue estás recomendaciones:

  • Mantén la temperatura de tu oficina entre 24 y 26 grados en verano, y entre 21 y 23 en invierno.
  • Evita las corrientes de aire , así como las salidas de climatizadores y aires acondicionados directamente sobre los puestos de trabajo.
  • Asegúrate que la humedad relativa siempre oscila entre el 40% y el 60%. Puedes usar para ello humidificadores.
  • Invierte en un buen aislamiento sonoro que te mantenga alejado de ruidos del exterior y distracciones.
  • Puedes usar neutralizadores de olores si quieres un ambiente neutro libre de malos olores; o bien puedes aportar un toque de distinción y elegancia perfumando tu oficina con ambientadores que incluyan fragancias de cítricos, vainilla o lavanda.

Esperamos que este post te haya resultado de utilidad, y no dudes en contactarnos si necesitas asesoramiento experto para decorar o amueblar tu negocio.

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